Cuando pienso en la pregunta de quién soy, pienso
en los tres principales papeles que tengo. Sobre todo soy madre. Tengo
dos hijas; Alyssa tiene cuatro años y Lauren tiene dos años y medio. Las
adoro a las dos y me hacen reír con frecuencia. También soy esposa. Mi
esposo y yo nos casamos hace cinco años. Y por último soy profesora.
Estoy en mi tercer año aquí en Grand Valley. Y me encanta dar clases de
todos los niveles.Suelo dar clases
de lengua, lingüística y también educación. Este semestre doy una clase de SPA 101,
una de SPA 322 y otra de SPA 308 (la fonética española).
Yo nací en un pueblo en Pennsylvania que se llama Indiana. Hay una universidad allí que se llama Indiana University of Pennsylvania. Tengo un hermano menor a quien le llevo dos años. Mi madre fue profesora de español en la universidad antes de que yo nací así iba aprendiendo unas palabras de español desde una edad temprana, pero no empecé a estudiarlo hasta mi primer año en el instituto. Cuando entré en la universidad, no quería dejar de estudiar el español, pero quería ser maestra en una escuela primaria. Así estudié las dos carreras – la educación primaria y la educación de español como segunda lengua. Durante mis estudios, pasé un verano en Cuernavaca, México y todo un semestre en Valladolid, España (también pasé unas semanas en Vienna, Austria). Creo que todos necesitan pasar tiempo en el extranjero para mejorar sus habilidades lingüísticas y también para desarrollar su competencia intercultural. También es muy divertido y se puede hacer “amigos de toda la vida” durante esta experiencia. Al terminar mis estudios universitarios, me mudé a Virginia donde di clases en una escuela de inmersión. Enseñé cuarto y quinto grado durante tres años. De allí me fui para Minnesota para los estudios graduados. Estudié la lingüística hispánica en la Universidad de Minnesota. En el gran campo de la lingüística, mis áreas de especialización son la fonética, la lingüística aplicada, la enseñanza de segunda lenguas y la sociolingüística. Nos mudamos a Michigan el julio de 2010 y estamos muy contentos de estar aquí.
Cada año es
diferente y cuando pienso en 2012, pienso en lo mucho que logré hacer – tanto profesionalmente
como personalmente. Pero el logro del cual estoy más orgullosa es haber corrido
el “Fifth Third River Bank Run” en mayo. Nunca he sido atleta, es fue el
talento de mi hermano; yo siempre era empollona. Así dedicarme a un meta
deportiva fue algo nuevo, pero hacia los finales de enero me apunté.
El día de la
carrera, estaba muy nerviosa, hasta me desperté llorando por temer no terminar
la carrera y fracasar. Pero llegué temprano y empecé la carrera. Fue divertido
estar con tanta gente y ver a todo el mundo por la calle animando a los que
corrían. Durante las primeras 10 millas me encontraba muy bien, con mucha
energía y ganas, pero ya a la milla 10 me empecé a cansar. Al llegar a la milla
12, pensé: “Sólo 5 kilómetros más. tu puedes hacerlo, eso es como 27 minutos.”
Pero tardé tanto en llegar a la milla 13 y parecía que nunca iba a aparecer el
letrero que marcaba la milla 14. Me acuerdo que dejé de correr en esta parte de
la carrera para coger un vasito de agua y podía sentir los músculos en las
piernas se apretaban. Me di cuenta que no podía parar más porque si lo hiciera,
sería posible que no terminara. Pero poco a poco iba acercándome al final, y
había más y más gente. Buscaba a mi familia y por fin los vi. Estaban mis hijas
gritando con letreros que habían preparado y me saludaron y animaron. Y ellas me dieron el esfuerzo para correr más
rápidamente al final. Terminé la carrera en menos de 2 horas y medio y me sentí
muy orgullosa.
Ahora, estoy en
la época de decidir si lo quiero repetir. Me gustó hacerlo, pero requiere mucho
tiempo y la idea de “tener que” correr (en vez de querer) no me anima. Pero en
el próximo mes tomaré la decisión.